Cuando hoy me expresaba ante unos alumnos sobre lo complicado de tomar decisiones cuando nuestras emociones están “disparadas”, no imaginaba que me iba a tropezar con este interesante artículo de Jesús Blasco en www.puromarketing.com

Denomina Blasco la Lovemark como “aquella marca que nos hace vibrar y sientes que no puedes vivir sin ella”. Y es que ya no se trata solo de posicionar la marca, se trata de captar la atención y seducir al consumidor, en definitiva de que se enamore.

Recordaba como hace algún tiempo me invitaron (con el reclamo del regalo de una televisión) a conocer los “encantos y parabienes” de la compra compartida de semanas de un apartamento vacacional, la “burda” estrategia de poner la “zanahoria” (cava a tutiplan), en el salón donde se invitaba a los asistentes a cerrar el “negocio”, en mi caso no funcionó, no me enamoró… pero para muchos de los presentes con las endorfinas a tope firmaron semanas vacacionales (por cierto a los pocos días desembocaron en divorcios anunciados, por la descomposición del negocio).

Ha llovido desde entonces y propuestas donde las emociones cobran un papel importante son hoy reconocidas y queridas por muchos consumidores, la marca que despierta sus sentimientos, entusiasmo, aprecio… que genera experiencia o es útil, tiene muchas posibilidades de instalarse más cerca del corazón.

Os dejo con el artículo:

www.puromarketing.com/3/9842/lovemarks-posicionamiento-esta-mente-consumidor-sino.html